Durante la
Junta General, la cooperativa reconoció a cinco socios de distintos valles,
cuyas trayectorias reflejan el compromiso, la perseverancia y el espíritu
cooperativo que han dado vida a CAPEL por más de ocho décadas.
Hay historias que explican mejor que cualquier
cifra lo que significa ser parte de una cooperativa. Son historias de
agricultores que han dedicado gran parte de su vida al cultivo de la vid, que
han enfrentado sequías, heladas, inundaciones, cambios de mercado y
dificultades personales, pero que nunca dejaron de creer en el trabajo
colectivo.
Como ya es tradición, durante la Junta
General, Cooperativa CAPEL rindió homenaje a cinco cooperados provenientes de
los distintos valles pisqueros, reconociendo trayectorias que representan los
valores que han construido la historia de la organización: esfuerzo,
compromiso, perseverancia y amor por la tierra.
Más que un reconocimiento individual, la
ceremonia buscó agradecer a quienes, con décadas de trabajo, han contribuido al
desarrollo de una cooperativa que hoy reúne a más de 800 familias productoras
entre las regiones de Atacama y Coquimbo.
Cinco historias, un mismo compromiso
Gilberto
Flores Gárate – Valle del Huasco
Con 39 años como cooperado, don Gilberto
Flores ha dedicado su vida a la agricultura y al desarrollo del Valle del
Tránsito. Actualmente ejerce su sexto período como presidente de la Asociación
de Agricultores del Valle El Tránsito, siendo un referente para distintas
generaciones de productores.
Su trayectoria refleja el compromiso
permanente con la cooperación, el trabajo colectivo y el desarrollo de su
territorio, convirtiéndose en un ejemplo de servicio y liderazgo para la
comunidad agrícola.
José Silva
Rodríguez – Valle de Elqui
A sus 95 años, don José Silva continúa siendo
un ejemplo de resiliencia.
Antes de convertirse en productor fue
criancero y, tras años de esfuerzo, logró establecer sus propios parrones. En
1997 debió enfrentar la expropiación de su predio debido a la construcción del
Embalse Puclaro, pero lejos de abandonar la agricultura, comenzó nuevamente en
Vicuña, manteniendo intacto su vínculo con la Cooperativa.
Su historia demuestra que la perseverancia
siempre encuentra nuevos caminos.
Pedro Mery
Molina – Río Hurtado
Desde 1977 forma parte de CAPEL.
Durante años recorrió largos caminos desde Río
Hurtado hasta Vicuña para entregar su producción, enfrentando las dificultades
propias de uno de los territorios más exigentes para la agricultura.
Hoy, con más de 80 años, sigue proyectando el
futuro de su familia en la cooperativa, impulsando el ingreso de su hija como
nueva cooperada para dar continuidad a una historia que ya atraviesa
generaciones.
Luis Robles
Bolvarán – Valle del Limarí
Desde su ingreso en 1986, don Luis ha
construido una trayectoria marcada por la sencillez, la constancia y el trabajo
diario en sus parrones del sector Las Vegas de Limarí.
Durante casi cuatro décadas ha mantenido un
firme compromiso con la cooperativa, transformándose en un ejemplo de
perseverancia y dedicación para quienes comparten el trabajo agrícola en el
valle.
Baltazar
Ávila Oliva – Valle del Choapa
Don Baltazar ingresó a CAPEL en 1990, luego de
iniciar su proyecto agrícola con el apoyo de INDAP.
A lo largo de estos años ha vivido momentos
difíciles, entre ellos la pandemia y problemas de salud. Sin embargo, destaca
que nunca se sintió solo y que siempre encontró apoyo en la Cooperativa y en el
equipo técnico de su valle.
Su testimonio refleja uno de los mayores
valores del modelo cooperativo: estar presentes cuando más se necesita.
Un
reconocimiento que trasciende una ceremonia
Cada uno de estos cooperados representa una
historia distinta, pero todas tienen un elemento en común: la convicción de que
el trabajo compartido permite enfrentar los desafíos y construir un mejor
futuro para las familias productoras.
Con este reconocimiento, Cooperativa CAPEL
agradece la trayectoria de quienes han dedicado décadas a fortalecer este
proyecto colectivo y reafirma que su mayor patrimonio no son solo sus viñedos o
sus resultados, sino las personas que, generación tras generación, han hecho
posible el desarrollo de la cooperativa.