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Planta de biogás de Capel: En busca de nueva energía

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La pisquera estudia seriamente aprovechar todos los sustratos que genera la destilación de su principal producto. Ya se asoció con la empresa Visor que, con apoyo tecnológico de la belga GreenWatt, prepara la instalación de una planta de biogás en Punitaqui, que produciría hasta 1,2 megawatts de energía a partir de todo el material orgánico que queda como residuo en su proceso productivo.

Por América Rodríguez A.Con cada vendimia, la producción de orujo, vinaza, alcoholaza y borra alcanza fácilmente las 8 mil toneladas anuales en la planta Punitaqui de la empresa pisquera Capel, ubicada en pleno valle de Limarí de la Región de Coquimbo. Aunque hasta hace algunos años estos subproductos derivados del proceso de destilación del pisco eran desechados al no tener mayor valor comercial para la compañía, la innovación y los avances en materia de Energías Renovables No Convencionales (ERNC) llevaron a la Cooperativa Agrícola Pisquera Elqui Limitada a considerar el uso de sus desechos orgánicos para otros fines. Luego de revisar múltiples proyectos, se dieron cuenta que la bioenergía podía ser su mejor opción.

En Chile otras empresas ya han adoptado la generación de energía a través de biomasa como una forma de paliar los altos costos, pero también como política de sustentabilidad, experiencias que han resultado bastante exitosas. Son los casos de CMPC y Arauco, y de firmas de menor tamaño que están lanzando estas iniciativas, como Forestal León.

LA FÓRMULA DEL ÉXITO

La vendimia en el valle de Limarí es un motivo de celebración para los residentes de la región agroindustrial. Finalizando el verano, los agricultores se preparan para recoger la uva, materia prima para la producción de diversos licores, y llevarla a las plantas de destilado, como la de Capel. Pero este 2013 será especial. Una vez iniciado el proceso de producción y de forma paralela, los esfuerzos de la compañía no sólo se concentrarán en la elaboración de pisco, sino que también en el inicio de la prueba piloto para la generación de biogás a través de un biodigestor de investigación -cuyo propósito es hacer pruebas en la fermentación de los subproductos para generar el gas y que tiene el tamaño de un container-, de la mano de la chilena Visor y de la compañía belga GreenWatt.

“Haremos las pruebas piloto con nuestros subproductos y posteriormente, si esos números nos sirven, pensamos que este proyecto estará listo en 2014, si conseguimos las autorizaciones, y si todas las etapas previas dan resultados favorables”, explica Any Riveros, jefa de Medioambiente de Capel.

Desde hace dos años que la empresa está trabajando en la optimización de su proceso productivo. Riveros explica que la idea de generar biogás con sus subproductos tenía mucha fuerza dada la contingencia energética que vive el país. En una primera etapa, gracias al cofinanciamiento por parte de Corfo, se realizó un estudio de prefactibilidad durante 2011, donde se investigó la posibilidad de instalar un reactor para obtener energía a partir de los sustratos que se generaban en la planta de Punitaqui, dado que ahí se produce la mayor cantidad de subproductos por el proceso de destilación.

“Y obtuvimos resultados favorables. El proyecto podía ser rentable, pero venía el siguiente paso, que tenía relación con cómo podíamos materializar un proyecto de esta envergadura, por lo que decidimos que necesitábamos tener un socio que nos pudiera apoyar con el tema de la inversión”, cuenta Riveros. Capel optó por realizar una licitación para encontrar a un socio que pudiese llevar a cabo la ingeniería de la planta. Paralelamente, en la zona norte del país, la empresa Visor Generación trabajaba desde 2008 en su planta de biomasa a partir de nopales (un tipo de cactus) plantados en el desierto en Copiapó, junto a la Universidad Mayor y la empresa agrícola Tres Soles, además del financiamiento de Conicyt a través del programa Fondef. Fue a raíz de este proyecto que Benoît Buntinx, de la belga GreenWatt -un spinoff tecnológico de la Universidad de Lovaina, fundado en 2004 y dedicado al desarrollo de plantas de biogás-, se acercó a Visor para trabajar este tipo de proyectos a futuro. Esta experiencia ayudó a que Capel los eligiera como sus socios en este proyecto, con un contrato por 20 años.

“Como estos proyectos iban a ser en la zona norte, la tecnología de GreenWatt nos permitía hacer biodigestión sólo de nuestros vegetales”, cuenta el presidente de Visor, José Manuel González. “Hicimos una alianza, y trajimos en conjunto un biodigestor de investigación que tenemos funcionando en Paine. Aquí estamos viendo la cantidad de gas por tonelada de nopal y la composición de ese gas. De la misma forma que hemos trabajado este tema, vamos a procesar esas 8 mil toneladas de materia orgánica para producir energía que se generan del proceso de destilación”, agrega.

Buntinx cuenta que GreenWatt ha desarrollado proyectos de este tipo en Francia y en Bélgica, donde la primera planta inaugurada lleva más de 4 años funcionando. El representante explica que, desde su creación, la empresa estudió formas de hacer más eficiente y limpio el proceso de generación de biogás, logrando eliminar ciertos pasos que “ensuciaban” su producción.

“Hasta ahora la tecnología alemana, que es la más conocida, cuando usa materia orgánica sólida como el orujo, necesita mezclar esta materia con estiércol para así bajar los niveles de acidez”, explica Buntinx.

“Los productos de origen vegetal tienen un perfil ácido, y cuando empieza la fermentación necesaria para que se produzca el biogás, la acidez sube y el pH baja, lo que es un problema para la fermentación, ya que las bacterias que permiten transformar esta materia orgánica necesitan un pH neutro para vivir”, precisa el experto belga.

González dice que el uso de estiércol dificulta el proceso en una planta, porque, además de necesitar una instalación más grande para tener cantidades similares de material orgánico y de purines, se debe asegurar un suministro de éste para el funcionamiento de la fermentación. Por otra parte, el gas que se produce es más sucio, y puede causar problemas en el motor de un generador.

En el caso de las plantas de GreenWatt, el uso del estiércol está eliminado del proceso de biodigestión. Una vez que el material orgánico es reunido, éste se tritura para pasar a un estanque donde se inicia el proceso de fermentación, para luego entrar a una cámara llamada Hyfad.

“Ésta es la tecnología que hace la diferencia respecto a lo que hasta ahora se ha hecho en otras plantas de biogás”, dice Buntinx. En su interior, hay una estructura similar a la de un panal de abejas donde las bacterias se pegan, permitiendo que aumente la superficie de contacto entre las bacterias y este líquido, que se crea a partir de la primera planta. Cuando las bacterias entran en contacto con la materia orgánica, se alimentan de ella y se produce el biogás, que se acumula en una segunda planta para dar paso a la producción de energía.

UN MUNDO DE POSIBILIDADES

En la actualidad están en la fase de evaluación técnica y económica de la instalación de la planta. “En Bélgica están haciendo los primeros estudios o ensayos con subproductos similares a los nuestros que fueron obtenidos enEuropa”, cuenta.

Para aprovechar el tiempo y previamente a la vendimia, GreenWatt inició en Bélgica un proceso de prueba con uva moscatel del norte de Francia, donde se buscó a un productor de licores que realizara un proceso similar al utilizado para la creación del pisco en sus primeras etapas, para así usar los subproductos derivados en una planta piloto a principios de noviembre. Una vez obtenidos los resultados, que se esperan para febrero en Chile, Visor trasladará su biodigestor de investigación desde Paine a Punitaqui para utilizar los sustratos de la vendimia 2013, y que pueden ser almacenados en un silo para utilizarlos durante todo el año para la generación de energía.

“En los estudios que hemos hecho hasta ahora, la energía que generaríamos sería cuatro veces la energía que consumimos en la planta”, explica Riveros. Dado que la planta podría generar 1,2 megawatts, Capel y Visor aún estudian la mejor forma para aprovechar la energía generada en el proceso. La jefa de Medioambiente de Capel cuenta que la empresa tiene un consumo energético estacional, concentrado en el periodo de la vendimia, pero el resto del año éste baja considerablemente.

González agrega que todavía evalúan cuál es el mejor modelo de negocio, ya que las plantas de biogás funcionan por 24 horas y 7 días a la semana, y tienen la capacidad de abastecer con energía a casi 3.000 familias chilenas.

Como una forma de garantía, GreenWatt propone un estimado de la generación de energía que generará la planta a partir de los sustratos que se tengan disponibles. Una vez que empieza el proceso, se monitorea por un periodo cercano a las seis semanas y se miden todos los parámetros de producción. Si ésta sobrepasa lo que garantiza el contrato, se inicia la recepción definitiva de la planta y se propone una asistencia a distancia de la planta para monitorear el proceso, entregando un servicio de optimización de la planta durante los 20 años que dura el contrato.

Buntinx explica que con este tipo de plantas se pueden obtener diversos subproductos. Gracias al biogás, que en la planta alcanza una composición de hasta 65% de metano, mientras que el resto es dióxido de carbono, se tienen dos opciones para la generación de energía. La primera es quemarlo en un motor de cogeneración que producirá energía eléctrica y que, a su vez, genere energía térmica. La segunda opción es usar el biogás para inyectarlo directamente a cualquier red de gas que se encuentre cerca de la planta, una vez que se separa el dióxido de carbono a través de un proceso industrial para que alcance el 93% de metano.

“Pero además de la generación de energía, existen otros productos que se pueden obtener de este proceso”, explica el representante de GreenWatt. “En el último estanque donde se almacena el biogás, también se almacena el residuo de la biodigestión, llamado digestato, y que es rico en fósforo, potasio y nitrógeno. La mezcla es un abono de muy buena calidad que puede ser utilizado y vendido como fertilizante orgánico para los cultivos”.

González dice que en el caso de Capel, dado que la producción de pisco genera vinaza, el sustrato más líquido del proce-so y que alcanza más de 50 mil metros cúbicos al año, una vez que se obtiene el biogás se puede reutilizar el agua que queda de la fermentación para regar cultivos. “Aquí no se pierde nada, sólo se produce energía”, dice el presidente de Visor. Al respecto, Buntinx asegura que “es por esto que el biogás es muy interesante, porque hay varias líneas de ingreso, como la energía eléctrica, térmica y gas,además del agua y los minerales para fertilizantes”, y agrega que si Capel necesita construir una planta regular de biogás, debería contar con al menos 5.000 metros cuadrados, pero que gracias al sistema que utiliza GreenWatt, necesitarán hasta 2.500 metros cuadrados de terreno para construir una planta que producirá la misma cantidad de energía. Pero eso no sería todo. Dado que durante el proceso se utilizan todos los sustratos, se podrá medir el ahorro de las emisiones de dióxido de carbono. “Con eso podríamos reducir la huella de carbono de la empresa, e incluso generar una cuarta línea de ingreso complementaria, al vender los bonos de carbono en el mercado voluntario. Eso sí, aún lo estamos estudiando”, asegura González.

 

Artículo publicado por www.quepasaenergia.cl

 

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